Un pequeño elefante marino, conocido como Alfredito, ha nacido en las playas argentinas, generando gran expectativa entre los vecinos y las autoridades locales. Este cachorro, que ha sido nombrado en honor a un funcionario de Defensa Civil, es objeto de atención y cuidado por parte de su madre y de un equipo de protección municipal.
La madre de Alfredito, de tamaño considerable y pelaje claro, ha estado cuidando de su cría, que muestra un notable crecimiento y un color más oscuro. Ambos pasan la mayor parte del día en la arena, cerca del antiguo Instituto Unzué, en un área de alta afluencia de público. Las autoridades han establecido un perímetro de seguridad para proteger a estos animales de posibles peligros, como el acercamiento de perros vagabundos.
Natalia Martino, bióloga y jefa del Departamento de Reservas Naturales y Guardaparques, ha señalado que los cachorros de esta especie, conocida científicamente como Mirounga leonina, son amamantados durante tres a cuatro semanas antes de comenzar el destete. Alfredito ha completado su primera semana de vida y se ha confirmado que es un macho. En esta fase, los cachorros pueden aumentar su peso entre tres y cinco kilos diarios.
Una vez que finaliza el período de amamantamiento, la madre se aleja del área, dejando a la cría aprender a cazar y alimentarse por sí misma en el mar. Este es un momento crítico para Alfredito, quien deberá contar con reservas suficientes para afrontar sus nuevas responsabilidades. Durante este tiempo, experimentará su primer cambio de pelaje, volviéndose tan claro como el de su madre.
La presencia de la madre y su cría ha atraído a numerosos curiosos que desean observar este significativo acontecimiento de la fauna marina local. Las autoridades han implementado un protocolo de protección para asegurar el bienestar de Alfredito y su madre, considerando su estado de vulnerabilidad. A diferencia de otros mamíferos marinos, los elefantes marinos dan a luz en tierra, lo que hace que cada nacimiento sea un evento importante.
En Argentina, existe una colonia de elefantes marinos en la Península Valdés, siendo esta la única zona continental donde se asientan. Sin embargo, Mar del Plata se considera un límite norte para la presencia de esta especie, que normalmente se dirige hacia el sur. Se espera que Alfredito y su madre continúen su viaje por mar en los próximos días.
Fuente: La Nación


