Nerina Estevez Oneto, tras años de ausencia, ha decidido rescatar el almacén Beladrich, un lugar lleno de historia y nostalgia que se encontraba al borde del abandono. Con una visión clara y un profundo amor por sus raíces, Nerina ha transformado este espacio que fue parte fundamental de su niñez.
La historia comenzó con el encuentro inesperado de tres ciclistas que, al detenerse en el almacén, pidieron algo para comer. Ante la falta de productos, Nerina tomó la decisión de reabastecer el lugar y, sin esperar una inauguración formal, abrió sus puertas de nuevo. Con una caja de salames, quesos y pan en mano, el 10 de enero el almacén volvió a cobrar vida, marcando el inicio de una nueva etapa.
Ubicado en una zona rica en relatos históricos, el almacén Beladrich fue fundado a principios del siglo XX. Este emblemático punto de encuentro rural había visto pasar a personajes de la historia argentina como José de San Martín y Camila O’Gorman. La herencia cultural y las leyendas que lo rodean son parte fundamental de su atractivo.
Nerina, quien había dejado su hogar para estudiar y vivir en diferentes provincias, finalmente decidió volver y hacerse cargo del almacén, un sueño que fue tomando forma tras la reflexión que generó la pandemia. Junto a su hija Elena, han reconfigurado el almacén para ofrecer no solo productos básicos, sino también una experiencia culinaria auténtica que incluye asados y parrilladas durante los fines de semana.
La respuesta de la comunidad ha superado las expectativas. Gente de la zona y visitantes de más de 100 kilómetros acuden al almacén, atraídos por la tradición y la calidez del lugar, revitalizando el vínculo intergeneracional que este almacén representa. La idea de crear un espacio cultural también ha comenzado a florecer, con una biblioteca en formación y actividades espontáneas que incluyen música y danza, fortaleciendo así la convivencia comunitaria.
El almacén Beladrich no solo se ha convertido en un lugar de abastecimiento, sino en un verdadero centro de encuentro donde la historia, la cultura y la hospitalidad se entrelazan, manteniendo viva la memoria de sus fundadores y la historia de la comunidad.
Fuente: La Nación


