La Marcha del Orgullo en la Ciudad de Buenos Aires se prepara para recibir entre dos y tres millones de participantes, consolidándose como uno de los cinco eventos de esta naturaleza más importantes a nivel global. La organización de esta masiva movilización es un proceso complejo que abarca consensos, medidas de seguridad y la representación de diversas voces.
Pedro Paradiso Sottile, abogado y activista con más de 30 años de experiencia, detalla los aspectos organizativos y logísticos de esta manifestación que combina protesta política y celebración comunitaria. Según Paradiso Sottile, la planificación de la marcha inicia inmediatamente después de la finalización del evento anterior, implicando la colaboración de más de 100 activistas de entre 60 y 100 organizaciones LGBTIQ+ y sociales a lo largo del país.
“La organización de la marcha empieza apenas termina la anterior. Nos reunimos semanalmente para ponernos de acuerdo en consignas, programación y logística”, explicó el activista. La logística de este evento incluye la habilitación de carrozas, seguros, puestos de salud y un esquema de prevención de seguridad que es fundamental para la protección de los asistentes.
La marcha se celebra en noviembre, en conmemoración de la fundación del Frente de Liberación Homosexual en 1967 y la primera marcha realizada en 1992 por figuras como Carlos Jáuregui y César Cigliutti. El recorrido conecta la Plaza de Mayo con el Congreso de la Nación, donde se ubica el escenario central denominado Carlos Jáuregui, simbolizando la representación del pueblo y la democracia.
Paradiso Sottile señala que, a diferencia de otras marchas internacionales que han adoptado un enfoque comercial, la marcha en Buenos Aires mantiene un equilibrio único entre la reivindicación de derechos y la celebración. “Es la única marcha masiva que combina la resistencia política con la fiesta. Como decía Carlos Jáuregui, ‘el orgullo es la respuesta política a la vergüenza que nos querían imponer’”, afirmó el activista.
Entre las consignas de este año se destacan la visibilidad comunitaria, el rechazo a los discursos de odio y la lucha contra la violencia hacia las identidades travestis y trans. La jornada culminará con un concierto de la cantante María Becerra, quien apoya la causa de manera gratuita.
El diálogo con la Iglesia y la Santa Sede se ha mantenido sin inconvenientes, asegurando que la marcha podrá realizarse en la fecha prevista, a pesar de la llegada del papa León XIV a Argentina un día después.
Paradiso Sottile también reflexionó sobre la visibilidad de los activistas en los años 90, cuando el uso de seudónimos era común debido al riesgo de represalias. Además, repudió los recientes discursos de odio y actos de violencia contra el colectivo, alertando que su legitimación puede desencadenar agresiones en la vía pública.
Las alianzas con el movimiento feminista y los organismos de derechos humanos han sido cruciales desde los inicios del movimiento, consolidando un apoyo significativo en la lucha por los derechos de las diversidades.
Fuente: NA


