
El Gobierno de Bolivia denunció hoy martes una presunta injerencia extranjera en las protestas que exigen la renuncia del presidente, Rodrigo Paz Pereira, y anunció la expulsión de ciudadanos extranjeros que, según la cancillería, participan en actividades políticas internas amparadas en visas de turismo.
El canciller Fernando Aramayo aseguró que las investigaciones realizadas por la Dirección General de Migración, en coordinación con el Ministerio de Gobierno, permitieron identificar a activistas extranjeros que ingresaron al país con documentos distintos a los declarados al momento de la entrada.
El canciller no precisó el número de extranjeros alcanzados por las medidas migratorias, ni las nacionalidades de todos los involucrados, informó Xinhua y supo la Agencia Noticias Argentinas.
El Ministro de Relaciones Exteriores sostuvo que las autoridades activaron los mecanismos legales correspondientes para solicitar la salida inmediata de los extranjeros involucrados, a quienes vinculó con acciones destinadas a profundizar la conflictividad en el país.
El canciller cuestionó la participación de funcionarios y activistas extranjeros en las movilizaciones, al considerar que sus acciones contribuyentes a profundizar la polarización política en el país, y defendió las medidas adoptadas por el Gobierno frente a lo que calificó como actos de injerencia.
“¿Qué tendría que hacer un funcionario extranjero azuzando a nuestra población y queriendo atizar más un escenario de polarización?”, manifestó al defender las medidas adoptadas por el Ejecutivo.__IP__
Las declaraciones se producen en medio de una creciente crisis política y social marcada por bloqueos de carreteras, protestas y movilizaciones lideradas por la Central Obrera Boliviana (COB), organizaciones campesinas y otros sectores que exigen la dimisión del mandatario, en un contexto de fuerte polarización y tensión entre el Gobierno y los grupos movilizados.
Fuente: NA


