Un reciente estudio realizado por un equipo de científicos del Programa Riesgo Sísmico de la Universidad de Chile ha identificado 17 localidades costeras en Sudamérica que presentan una alta vulnerabilidad ante posibles megaterremotos y los tsunamis resultantes. La investigación, publicada en la revista Pure and Applied Geophysics, utiliza simulaciones de 2000 escenarios para evaluar el peligro potencial en la franja occidental del continente.
Las áreas críticas analizadas incluyen zonas de Colombia, Ecuador, Perú y Chile, donde la historia sísmica indica una alta probabilidad de movimientos telúricos de gran magnitud. Los hallazgos más alarmantes del estudio indican que la costa central de Perú podría experimentar el tsunami más devastador de la historia, asociado a un megaterremoto de magnitud 8,9.
En el norte de Chile, las ciudades portuarias de Arica e Iquique se enfrentarían a olas de entre 25 y 45 metros de altura. Asimismo, en la costa central chilena, Valparaíso podría registrar maremotos de entre 30 y 35 metros. Las proyecciones para Ecuador sugieren olas de hasta 25 metros ante un evento de magnitud 8,6, mientras que en Colombia, un terremoto de 8,7 en la escala de Richter podría provocar olas de 20 metros.
Los investigadores aclaran que los niveles de inundación dependen de variables como la magnitud del sismo, la pendiente de la costa y la configuración geográfica de cada localidad. Sebastián Riquelme, coautor del estudio, destacó la importancia de estos datos para el diseño de políticas públicas de prevención de riesgos y desastres, sin intención de alarmar a la población, sino de ofrecer información técnica sobre escenarios posibles.
El análisis también cuestiona la efectividad de las medidas de resguardo actuales, como los 30 metros de protección adoptados en Chile, que podrían resultar insuficientes frente a los escenarios planteados. Los expertos subrayan que los eventos sísmicos de gran magnitud son inevitables en el futuro, dada la dinámica tectónica de la zona de subducción sudamericana.
Este estudio busca ser una herramienta valiosa para que las autoridades de cada país evalúen y ajusten sus estrategias de mitigación ante desastres inminentes, priorizando la seguridad de los habitantes en zonas costeras de alto riesgo.
Fuente: La Nación


