La reciente detención de dos exfuncionarias de la Administración Nacional de Alimentos, Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat) ha desatado un debate sobre la gestión de esta agencia, que cuenta con la autoridad necesaria para prevenir la distribución de ampollas de fentanilo contaminado. Este opiáceo llegó a 54 hospitales y clínicas en el país, afectando a un número indeterminado de pacientes durante cuatro meses.
Las acusaciones en contra de Nélida Agustina Bisio y Gabriela Mantecón Fumadó apuntan a que ambas, en sus roles dentro de la Anmat, demoraron y omitieron medidas de control que podrían haber evitado muertes. Según el Ministerio Público Fiscal, mantuvieron un “canal privado” de comunicación con directivos de los laboratorios responsables, lo que les permitió asesorar y filtrar información sobre inspecciones.
Un Manto de Cobertura Estatal
Los fiscales han señalado que las exfuncionarias operaron bajo un “manto de cobertura estatal”, al retrasar acciones de control y permitir que el fentanilo contaminado continuara en circulación. Mantecón Fumadó, además, borró sus conversaciones de WhatsApp justo antes de dejar su cargo, lo que ha despertado sospechas sobre su conducta.
La investigación ha revelado que, a pesar de las advertencias sobre riesgos sanitarios desde 2023, las acciones necesarias para frenar la distribución del fentanilo fueron ignoradas. En particular, un documento crucial que podría haber detenido la entrega del opiáceo tardó 38 días en ser firmado.
Antecedentes Problemáticos de la Anmat
Este no es el primer escándalo que enfrenta la Anmat. En sus 34 años de existencia, la agencia ha tenido problemas recurrentes, que a menudo se resolvieron en silencio. En el pasado, se han registrado casos de ingreso irregular de efedrina y la falta de respuesta ante irregularidades en laboratorios. Durante la pandemia, la autorización de la vacuna Sinopharm en niños fue otro punto de controversia que puso en tela de juicio la toma de decisiones de la Anmat.
La alerta sobre el fentanilo contaminado no llegó hasta cuatro meses después de su distribución, tras la notificación de un hospital que vinculó el uso del anestésico con muertes en áreas críticas. A pesar de reportes anteriores de anestesiólogos sobre efectos adversos, la Anmat no tomó acciones inmediatas, lo que ha llevado a cuestionar su eficacia como ente regulador.
Déficit de Recursos e Inspecciones
La Anmat enfrenta serios problemas de recursos y personal. Exfuncionarios han declarado que la agencia operaba con un número insuficiente de inspectores, lo que complicaba la supervisión de un amplio número de laboratorios. Actualmente, solo cuenta con 13 inspectores, cuando se estima que se necesitan al menos 50 para realizar un control efectivo.
La investigación ha dejado claro que, a pesar de las múltiples alertas sobre la calidad de los productos controlados, no se activaron los mecanismos necesarios para prevenir la crisis de salud pública causada por el fentanilo. Los fiscales han indicado que existe un claro vínculo entre las funcionarias de la Anmat y los laboratorios que debían supervisar, lo que plantea serias dudas sobre la integridad de las operaciones de la agencia.
Fuente: La Nación


