La película Pepita la Pistolera, protagonizada por Luisana Lopilato, aborda la vida de Margarita Di Tullio, una figura del bajo mundo que administraba prostíbulos en la zona de La Perla. Un elemento perturbador de la trama es la figura de un asesino serial que se encargaba de eliminar trabajadoras sexuales en la región, un personaje que intrigó tanto a los espectadores como a las autoridades.
La cinta, dirigida por Lucía Puenzo, se basa en hechos reales y presenta una narrativa donde el asesino, apodado “el loco de la ruta”, se convierte en un símbolo del miedo que envolvía a las mujeres que ejercían la prostitución entre 1996 y 1999, período en el que se registraron varias desapariciones y asesinatos de mujeres en la zona. Sin embargo, los investigadores comenzaron a cuestionar la existencia de este criminal como una figura única responsable de los crímenes.
Entre las víctimas se encuentra Adriana Jacqueline Fernández, cuyo cuerpo fue encontrado en julio de 1996. Desde entonces, se reportaron al menos cinco muertes similares, todas bajo circunstancias alarmantes que llevaron a la comunidad a creer en la existencia de un asesino serial. La naturaleza de los crímenes, que incluían estrangulamientos y mutilaciones, alimentó la teoría de un único responsable.
A pesar de las inquietudes, el caso se volvió más confuso con el tiempo. En 1997, la prensa marplatense bautizó al asesino como “el loco de la ruta”, pero las investigaciones no lograron esclarecer la identidad del criminal. Agentes del FBI y un policía francés fueron llamados para ayudar, pero sin éxito. La situación llevó al gobernador de la provincia de Buenos Aires a ofrecer una recompensa de $500.000 por información sobre el caso.
Con el paso de los años, surgieron nuevas teorías que desafiaron la noción de un único asesino. En 2002, las investigaciones revelaron que muchas de las mujeres asesinadas habían estado bajo extorsión por parte de la policía local, quienes les cobraban por protección. Esto llevó a la conclusión de que los crímenes podrían no estar relacionados y que la figura del asesino serial era más un mito que una realidad.
La historia se entrelaza con la vida de Margarita Di Tullio, quien ganó notoriedad tras ser acusada en otros crímenes, aunque finalmente no se comprobó su implicación en ellos. La conexión entre la película Pepita la Pistolera y las historias de estas mujeres asesinadas pone de relieve la complejidad de un caso que aún busca respuestas.
Las 14 mujeres que fueron víctimas de estos crímenes siguen sin obtener justicia, mientras que el mito del loco de la ruta continúa siendo un tema de debate y análisis en la sociedad argentina.
Fuente: La Nación


