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3 agosto 2026, 8:13 am

El curioso traslado de la jirafa Mimí que asombró a Buenos Aires en 1912

En mayo de 1912, una inusual caravana recorrió las calles de la ciudad, cautivando a transeúntes con la presencia de una jirafa que caminaba majestuosamente entre la multitud. Este singular animal, conocido como Mimí, había llegado desde Dakar y su destino era el Jardín Zoológico de Buenos Aires.

El director del zoológico, Clemente Onelli, un italiano que eligió Argentina como su hogar, tomó la decisión de trasladar a Mimí a pie, ante la falta de un vehículo adecuado. Acompañado de un grupo de personas, entre ellas numerosos niños, Onelli guió a la jirafa desde la Dársena norte hasta la Plaza Italia, generando asombro entre quienes tuvieron la suerte de presenciar esta escena.

El zoológico de principios del siglo XX era un espacio de esparcimiento y educación, donde miles de niños podían conocer animales que de otra manera no tendrían oportunidad de ver. Onelli, que estuvo al frente del zoológico de 1904 a 1924, es recordado por su ingenio y dedicación al bienestar animal.

Un ejemplo de sus peculiares métodos ocurrió cuando rescató a un monito huérfano que rechazaba la mamadera. En lugar de rendirse, Onelli encontró un ama de cría para salvar al pequeño simio de morir de hambre. Su compromiso con el bienestar animal era evidente.

Otro relato curioso involucra a los caburés, aves sudamericanas cuyas plumas eran consideradas talismanes de buena suerte. Para satisfacer las demandas de muchos porteños que solicitaban estas plumas, Onelli optó por recolectar plumas de gorriones en lugar de afectar a los caburés, entregándolas envueltas en telas delicadas, lo que evitó que se generaran quejas sobre su proceder.

Entre sus anécdotas más famosas se encuentra la historia de un tigre americano que había atacado a un peón en Paraguay. Al llevarlo al zoológico, Onelli colocó un cartel que advertía sobre el peligro del felino: “¡Cuidado! ¡Tigre cebado con carne humana!”, lo que atrajo a multitudes intrigadas. A pesar de los rumores sobre su alimentación, Onelli se reía de las leyendas y disfrutaba del interés que generaba su zoológico.

La labor de Clemente Onelli fue fundamental para elevar el perfil del zoológico, donde se promovía la educación sobre la fauna del mundo, manteniendo siempre el asombro de los visitantes, especialmente de los más jóvenes.

Fuente: La Nación

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