Barracas Central logró una victoria crucial en un partido que parecía complicarse ante Estudiantes de Río Cuarto, equipo ya descendido. A pesar de comenzar perdiendo en casa, el conjunto local logró revertir el marcador en el segundo tiempo, finalizando el encuentro 2-1 a su favor.
El desarrollo del primer tiempo fue poco emocionante, acorde a la situación de ambos equipos en la liga. Barracas, que actualmente se encuentra en la parte alta de la tabla, y Estudiantes, que ya había consumado su descenso, mostraron un juego escaso en oportunidades. La única acción destacada del primer tiempo fue un remate de Rodrigo Bogarín que obligó al arquero Lautaro Herrera a intervenir.
El primer gol llegó de manera sorpresiva para Barracas, cuando Ibrahim Hesar, tras un error del arquero Marcelo Miño, anotó antes del descanso. A pesar de estar en desventaja, el equipo visitante no se rindió y buscó terminar la temporada con dignidad, habiendo logrado una victoria la semana anterior.
En la segunda mitad, Barracas Central tomó el control del juego, y la situación se tornó más favorable tras la expulsión del defensor Gonzalo Maffini por una falta sobre Gonzalo Maroni. Este incidente cambió el rumbo del partido, y a los 21 minutos, Enzo Taborda anotó un golazo desde media distancia, marcando su primer tanto en la categoría.
Sin embargo, la jugada que llevó al segundo gol de Barracas, anotado por Rafael Barrios, generó controversia. Los jugadores de Estudiantes reclamaron una mano previa de Maroni, que el árbitro Andrés Merlos no sancionó. A pesar de las quejas, el gol fue convalidado, lo que dejó a Estudiantes con un sabor amargo.
Rubén Forestello, entrenador del equipo visitante, manifestó que hubo «cosas alrededor de algunas jugadas muy finitas» pero optó por no entrar en detalles sobre posibles excusas. Con esta victoria, Barracas Central se posiciona en el sexto lugar de la tabla y mantiene viva la esperanza de clasificar a los octavos de final del Clausura, con dos fechas restantes en el calendario.
Fuente: La Nación


